Posted by Guadalupe | Posted in Para pensar... | Posted on 21-08-2009
Nacemos príncipes o princesas, y los acontecimientos, el ambiente que nos
rodea, la presión social, etc, nos va convirtiendo en ranas.
Pero no hemos de sucumbir ya que todo lo mal-aprendido se puede des-aprender
y re-aprender de nuevo.
Con un esfuerzo consciente y programado podremos
salir de cualquier laberinto.
En nosotros conviven tres personas, el mayor, el adulto y el pequeño.
El que nos dice lo que se ha de hacer (MAYOR), el que razona lo que conviene hacer
(ADULTO) y el que manifiesta lo que le gustaría hacer (PEQUEÑO). Se trata de
aprender a discernir cuándo hemos de funcionar desde el (M), el (A) o el (P).
Todo lo que en algún momento ha sido captado conscientemente por nosotros
(tanto las acciones como los sentimientos inherentes a las mismas), permanece
como si estuviese grabado y almacenado en nuestro cerebro, pudiendo ser
reproducido en cualquier momento.
Si volvemos a “escuchar” una grabación, de nuevo oiremos y sentiremos tal
como se desarrolló inicialmente. En la persona del MAYOR se hallan las
grabaciones de las actitudes, conductas y conceptos que fueron aprendidos en la
infancia: pautas sociales, morales, religiosas; las reglas de convivencia, lo que
debemos y no debemos hacer. El MAYOR juzga, ordena, critica y protege nuestra
persona.
El ADULTO es como una computadora que procesa la realidad a través del
pensamiento racional y lógico. Es el único estado del YO capaz de reprogramarse.
Siempre funciona con información y es por ello que, El ADULTO computa y
razona.
En la persona del PEQUEÑO residen las emociones, la imaginación, intuición,
diversión, creatividad, espontaneidad, arte. La persona del PEQUEÑO busca el
placer y trata de evitar el dolor. Se manifiesta también porque a veces es
grosero, lloroso, violento y exigente (todo un tirano). El PEQUEÑO crea, siente,
intuye y se divierte.
Para des-aprender y reaprender hemos de analizar si lo que se ha de hacer (M) y
lo que nos gustaría hacer (P) es lo que conviene hacer (A), y a partir de este
proceso racional y lógico, se van tomando poco a poco decisiones sobre nuestra
nueva forma de vivir y de hacer las cosas.
Hemos de estar constantemente dispuestos a mejorar los esquemas de
conducta. No se han de aceptar las cosas porque siempre se han hecho así. La
flexibilidad mental es una herramienta primordial en la autosuperación del día a
día.
-texto tomado del Curso “Como ser Féliz, autor Manuel Giraudier”-
♥ 2/24
Que les pareció? El imaginar nuestro cerebro como una taza de té es un excelente ejercicio para comprender el significado de la palabra desaprendizaje.
Les cuento;me encantan las parábolas Zen, según una vieja leyenda, un famoso guerrero, va de visita a la casa de un maestro Zen. Al llegar se presenta a éste, contándole de todos los títulos y aprendizajes que ha obtenido en años de sacrificados y largos estudios.
Después de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe los secretos del conocimiento Zen.
Por toda respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té.
Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está llena.
Consternado, el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se escurre por la mesa.
El maestro le responde con tranquilidad “Exactamente señor. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?
Ante la expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó: “ A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada”
Que tal, les gustó? como definirias el concepto DESAPRENDER?

















